12 de noviembre de 2012

Opinión

DEPORTISTAS EMIGRANTES

Dani Cerdeña. La Laguna.


La mala situación económica que vive el país afecta no solo a la clase media-baja de la población, sino también a la élite del deporte. A pesar de que vivimos una de las mejores épocas en diferentes ramas deportivas, la situación sigue afectando a grandes deportistas que nos han dado numerosas alegrías. Casos como el de Mireia Belmonte, gran protagonista del equipo español en los pasados JJ.OO. de Londres, es uno de los últimos casos. Sin embargo, no es el único. Otros como Wildeboer, las chicas que nos hicieron bronce en balonmano femenino o futbolistas como Santi Cazorla o Javi Martínez son grandes ejemplos de ello. 

En España la cosa está mal, especialmente en los deportes minoritarios. A excepción de las dos grandes divisiones del fútbol español, baloncesto y motociclismo, el resto de deportistas patrios tienen la obligación de emigrar a otros países en busca de encontrar un club o patrocinio donde realizar su profesión de forma profesional, con un sueldo digno que les permita llegar a fin de mes. Deportes en los que se exige mucho, como natación con entrenos de hasta 12 horas diarias, y que no puedas vivir de ello parece un insulto hacia el profesional. 

El problema actual que tenemos es parecido a la situación real de la ciudadanía española. Solo unos pocos privilegiados de los deportes más arraigados pueden vivir de su profesión. El resto, tienen problemas para recibir sus pagas mensuales o, como hemos comentado, deben hacer las maletas. Es una pena. Existe una fuerte necesidad de fomentar esos deportes minoritarios, que empiecen a contar con una importante masa social para evitar más desapariciones y así, derive en una mejora y diversidad de nuestro deporte. 

Solo hay que ver el optimismo con el que llegábamos a los JJ.OO. de Londres este pasado verano. Sin embargo, contra todo pronóstico los resultados no fueron los esperados. Grandes decepciones en tenis, motociclismo o atletismo, las cuales suelen ser disciplinas donde España suele obtener medallas y, este año, nos fuimos de vacío. Si no fuese por algunas sorpresas inesperadas en natación o balonmano, la decepción hubiese sido mayor. Un país con 45 millones de habitantes, que debería ser potencia mundial –hoy más que nunca- en el ámbito deportivo y, sin embargo, no consigamos entrar ni en el top 20. Triste, muy triste. Cada 4 años, en estas citas, es cuando los ciudadanos españoles se dan cuenta de que no somos una potencia en esto, a pesar de que lo creamos así. Tenemos a ciertos deportistas o deportes muy famosos, y que en muchas ocasiones son referencias mundiales: fútbol, baloncesto, motociclismo, Fórmula 1, Fernando Alonso, Jorge Lorenzo, Marc Márquez, Del Bosque, Guardiola, FC Barcelona, Real Madrid, Rafa Nadal, etc. Pero claro, son casos contados.

Esperemos que reflexionemos sobre ello y empecemos a diversificar las ayudas y becas que se otorgan a deportistas de élite y a los propios deportes minoritarios para ser, de una vez por todas, una potencia mundial. Barcelona 92, queda muy lejos…

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